miércoles, 12 de septiembre de 2012

Nuevo número de la Revista Política y Teoría


Salió el nuevo Número de:

Revista Política y Teoría N° 75 (108) 
Septiembre - Diciembre de 2012.

Revista del comunismo revolucionario de la Argentina

(abajo están los links para bajar el Editorial y la revista completa en formato .pdf)

Su contenido es el siguiente:

Crisis y cambios


Política y Teoría N° 75 (108) / Septiembre - Diciembre de 2012

·                     ¿Adónde va el peronismo?
·                     Reportaje a Edgardo Reynoso (Comisión Interna FFCC Sarmiento)
·                     El petróleo y la política K
·                     Minería: ¿Para qué, cómo y para quién?
·                     Gramsi y el marxismo
·                     Esteban Ecreverría: Ojeada retrospectiva
·                     Miguel Rubinich, un comunista integral
·                     16º Seminario Internacional Problemas de la Revolución en América Latina
     
·                     Editorial  (bajar el editorial en este enlace)

Revista completa en formato pdf:  pyt_75_-_agosto_2012.pdf  

jueves, 6 de septiembre de 2012

LA INFLACIÓN: UNA POLÍTICA DELIBERADA


El resultado de una política deliberada
¿Quién gana con la inflación?
escribe Eugenio Gastiazoro

Inflación es el crecimiento continuo y generalizado de los precios de los bienes y servicios o, dicho de otra manera, la persistente disminución del poder adquisitivo del dinero. Para ser sostenida en el tiempo depende de la emisión monetaria que hacen los gobiernos.
Por más que se diga que se hace esto para estimular la demanda, si la fabricación de dinero no tiene un respaldo en la producción, esta emisión va a terminar convalidando e incluso incentivando el aumento sostenido de los precios, con el consiguiente deterioro del poder adquisitivo del dinero.
Esto no es neutral en la economía, pues hay quienes tienen la posibilidad de aumentar los precios según el ritmo de la inflación, o más, “previniéndola”, y quienes no pueden hacerlo al mismo ritmo o al mismo tiempo, como ocurre con los pequeños y medianos productores o comerciantes y más claramente con los asalariados cuyos ingresos se pautan anualmente (o semestralmente en el caso de los jubilados y pensionados). Como observaba Horacio Ciafardini en un artículo que reprodujimos hace poco en el Hoy (“Qué es esto de la inflación”, HOY número 1402), la inflación “no se trata simplemente de una tendencia generalizada de los precios a aumentar, sino de una tendencia de los precios a aumentar de manera despareja. Por eso se dice que varían los precios relativos”.
Ayuda mirar los vecinos
Hay quienes dicen que un poco de inflación es bueno, pues ello ayuda a activar la economía a través de un aumento de la demanda. Por supuesto que eso lo consideran así defendiendo el sistema capitalista, obviando que de esa manera lo pagan los trabajadores a través del deterioro del poder adquisitivo de sus salarios.
Pero los problemas se agudizan cuando la emisión monetaria excede ciertos límites, trasformándose en una política sistemática. Más en un país como el nuestro donde las principales distorsiones en los precios relativos están originadas en las elevadas rentas, terrateniente y monopólica, que determinan y refuerzan la estructura económica latifundista y dependiente del país, en desmedro de los trabajadores y el pueblo, y de todos los pequeños y medianos productores que no pueden trasladar sus mayores costos a los precios y terminan cada vez más ahogados.
Las tremendas distorsiones de precios que hoy vivimos en Argentina, en comparación con la mayoría de los demás países dependientes –incluso más atrasados económicamente que el nuestro–, se debe a una mayor inflación sostenida con una emisión monetaria muy superior a la capacidad productiva real de la economía. Además, a cómo financia el gobierno kirchnerista sus gastos, aumentados extraordinariamente por su sustento en la corrupción. Como también escribía Horacio Ciafardini (en Crisis, inflación y desindustrialización en la Argentina dependiente, Ed. Agora, pág. 68): “El déficit del presupuesto es importante causa de la inflación, y mucho se habla de él. Pero tiene mucha más importancia, y se habla mucho menos, de la principal y determinante causa de ese déficit, que es la corrupción del aparato estatal; es decir, el saqueo del aparato estatal”.
Un aumento en la cantidad de dinero en circulación incentivará una mayor demanda por bienes y servicios, lo cual, de inicio provoca un aumento en la producción. Pero ese crecimiento de la cantidad de dinero por sobre la producción es lo que termina convalidando el aumento en el nivel general de precios, con lo que rápidamente se agotan los estímulos temporales al empleo y la producción.
Es necesaria otra política
Tanto la presión de la demanda como el empuje de los costos lo único que provocan es una distorsión en los precios.
Cuando se dice que el déficit fiscal genera inflación, es porque el mayor gasto del gobierno es el que estimula la demanda. Pero ese gasto debe ser financiado. Una posibilidad es incrementar los impuestos, o también recurrir al endeudamiento. Sin embargo, un aumento sostenido en el gasto no puede ser financiado por esos medios, ya que los impuestos no pueden ser incrementados indefinidamente y del mismo modo sucede con el crédito, así que se llega a que tenga que intervenir el Banco Central emitiendo moneda.
En el caso actual de la Argentina, con la política del gobierno kirchnerista de emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal, agrandado por la corrupción en que se sustenta, el país sufre una de las más grandes tasas de inflación, en un mundo capitalista con bajas tasas de inflación e incluso con presiones a la deflación (presiones a la baja de precios) por la crisis que lo afecta.
Limitado en sus posibilidades de nuevos endeudamientos y manteniendo una estructura impositiva regresiva que aumenta el ahogo de los trabajadores y la producción nacional, el gobierno kirchnerista recurre cada vez más a la impresión de moneda, como forma de financiar su déficit.
Es decir que para mantener la corrupción y los beneficios impositivos de los monopolios y financistas con que ha “construido” su poder, el gobierno kirchnerista recurre a la inflación como forma de estrujar más a los que menos tienen.
Mientras se mantenga esta política, por más controles de precios con que se la quiera limitar, la inflación va a seguir brotando por todos lados y se seguirá agravando la distorsión en los precios relativos que determina y refuerza la estructura económica latifundista y dependiente del país en desmedro de los trabajadores y la producción nacional. Lo que se requiere es una política que defienda verdaderamente al peso, que defienda verdaderamente a los trabajadores y la producción nacional y que realice una reforma impositiva profunda que haga pagar más a los que tienen más, aliviando la carga de los que tienen menos. Claro que esa política requiere otro gobierno, un gobierno verdaderamente del pueblo, democrático, patriótico y antiimperialista.

Una joven y el voto a los 16 años


Los jóvenes somos protagonistas de nuestra historia
Sobre el voto a los 16 años
escribe Victoria Molina

Es positivo bajar la edad de votación porque es un aspecto más que hace a la participación política de los jóvenes. Al mismo tiempo reducir esa participación política a votar es un intento más de encauzar nuestra rebeldía.

Muchas opiniones escuchamos estos días alrededor del proyecto de bajar la edad para votar a los 16 años. La mayoría de los diputados y políticos del sistema, tanto kirchneristas como opositores, buscan poner el centro del debate en reducir el protagonismo político de los jóvenes a la participación electoral. Así escuchamos frases como las del vicepresidente Boudou: “no caben dudas de que nuestros jóvenes también tienen que participar y discutir en la política”, como si la única forma de participar y discutir política fuera ir a votar una vez cada dos años y después nos ponemos a mirar lo que hacen con nuestras vidas. Siempre vamos a defender el derecho a votar como una conquista del pueblo; también pensamos que las formas legales de participación política y las elecciones pueden contribuir pero no resolverán la toma del poder y el triunfo de la revolución.
Es positivo bajar la edad de votación porque es un aspecto más que hace a la participación política de los jóvenes que, aunque muchos piensen que estamos “en cualquiera” tenemos una gran sensibilidad por las causas populares, la opresión política social y nacional y siempre nos rebelamos contra ésta. Al mismo tiempo reducir la participación política a un único aspecto que serían las elecciones es un intento más de encauzar nuestra rebeldía. Este intento no va a tener los resultados que ellos quisieran porque en nuestro país miles de jóvenes nos incorporamos masivamente a la política, desde distintas formas y espacios, sobre todo después del Argentinazo. Pueblada que nos dejó marcados y permitió avanzar en el aprendizaje de todo el pueblo de que para resolver un problema hay que organizarse, participar, ganar las calles, cortar una ruta, ocupar una escuela, una facultad, tomar una fábrica.
Ser parte de esa práctica de democracia grande donde aprendimos que la política no significa dejar nuestras vidas en manos de los que gobiernan para otros, nos cambió la cabeza. Este protagonismo lo vemos una y otra vez cuando nos organizamos y salimos a luchar ante cada necesidad, y toma fuerza en las luchas ante las consecuencias de la crisis.
Así los jóvenes escribimos la historia y somos grandes protagonistas de la política en la Argentina cuando nos organizamos en las luchas que se extienden por tierra para vivir con el ejemplo de los que ocuparon la tierra de Ledesma en Jujuy, cuando profundizamos la lucha por tierra para producir denunciando la extranjerización y concentración de la tierra en el campo. Cuando miles de jóvenes mujeres sumamos nuestra participación a los encuentros nacionales y en cada lugar a la pelea por nuestros derechos desde distintos espacios. Un ejemplo más fueron las miles de jóvenes en todo el país en la jornada contra el femicidio el pasado 24 de agosto. Cuando nos organizamos en los barrios para enfrentar la droga, el hambre y la desocupación, como se mostró en la jornada de la JCCC encabezada con la consigna “No queremos la droga ni delinquir, queremos educación trabajo, salud y deporte”. Cuando en las escuelas secundarias se avanza en la organización y recuperación de cuerpos de delegados y centros de estudiantes para luchar por presupuesto, becas, comedores; para que nadie quede afuera. Cuando en cada facultad encabezamos la lucha por nuestras necesidades y por una universidad científica, democrática y popular. Cuando en las fábricas se recuperan para el clasismo los cuerpos de delegados y las comisiones internas para ponerlos a la cabeza en la lucha contra los topes salariales impuestos por el gobierno kirchnerista, contra el trabajo en negro y la tercerización, contra la superexplotación laboral, contra el impuesto al salario, contra los despidos como mostró la gran pueblada en el Ingenio Tabacal de Salta.
Cuando nos rebelamos contra el imperialismo, como el 2 de abril frente a la Embajada inglesa. Cuando cada 24 de marzo y 16 de septiembre levantamos las banderas por la memoria, verdad y justicia.
Toda nuestra rebeldía en las calles
Está planteada una gran batalla política con el gobierno por los jóvenes. Con agrupaciones dirigidas por funcionarios millonarios como La Cámpora buscan instrumentarnos para su proyecto de entrega y dependencia que descarga la crisis sobre nuestras espaldas.
Si se aprueba este proyecto se incorporarán a votar 1,5 millones de jóvenes. Toda nuestra rebeldía va a seguir en las calles, en las escuelas, en las fábricas, en el campo, en los barrios para que la crisis la paguen los que se enriquecieron estos años y, también, tiene que expresarse con todo en afiliar a miles de jóvenes al Partido del Trabajo y el Pueblo y en el voto opositor al kirchnerismo desde un frente democrático y popular en las próximas elecciones.

Del dicho al hecho…
Decir que es positivo bajar la edad de votación a los 16 años no nos impide ver que el gobierno lo hace como una maniobra para la elección del año que viene. Nos inundan las preguntas a la hora de analizar por qué lo hace ahora y no antes. ¿Es casualidad que el gobierno lo impulse justo a un año de la elección qué va a definir los legisladores que votarían la re-reelección? Si tanto le importamos los jóvenes a la presidenta que nos nombra efusivamente en sus discursos: ¿Por qué no da respuestas a las necesidades que reclamamos todos los días en las escuelas, en las universidades, en las fábricas, en el campo, en los barrios?
¿Por qué seguimos sufriendo el embate de la droga, con un Estado que es parte del negocio del narcotráfico? ¿Por qué hay más de 900.000 jóvenes en la Argentina que no estudian ni trabajan? ¿Por qué se mantienen subsidios y exenciones de impuestos para grandes monopolios pero no se garantiza el boleto nacional educativo? ¿Por qué no hay políticas para terminar con la deserción en las escuelas cuando la mitad de los que empiezan la escuela la abandonan? ¿Por qué no hay políticas y fondos para terminar con los sufrimientos de las jóvenes mujeres como la trata, el embarazo adolescente, la violencia, las violaciones, los femicidios? ¿Por qué no hay respuesta a la necesidad de tierra para vivir y trabajar? ¿Por qué se sigue beneficiando a un puñado de terratenientes y crece la extranjerización y concentración de la tierra mientras miles de jóvenes son expulsados del campo cada año? ¿Por qué crece la tercerización y las condiciones de trabajo son cada vez peores? ¿Por qué el trabajo en negro afecta a más del 34% de los argentinos (y ese es el porcentaje que publicó el IndeK)? ¿Por qué defiende los bolsillos de las empresas aumentando el salario mínimo en dos partes hasta llegar a $2.875 en 2013 cuando la inflación hace que el salario que se corresponde con la canasta familiar esté en $7.800?

martes, 4 de septiembre de 2012

La ciencia social del doble discurso: Un análisis de la pretensión de construir la realidad desde el “relato”.


La ciencia social del doble discurso
SOBRE LA CÁSCARA DEL RELATO KIRCHNERISTA
Un análisis de la pretensión de construir la realidad desde el “relato”.
Escribe: Víctor Hugo Sartori

Publicado por Río Bravo el 25 de julio de 2012.
Reproducido por periódico HOY Nº 1433 y Nº 1432

Hasta ahora nunca se había presentado una forma de conducir donde la realidad, como método, pretenda ser construida desde lo discursivo. Sabemos que desde siempre en general los sectores de poder que acceden a la dirección del Estado suelen hacer lo de Cristina Kirchner, pero nunca en el grado de perfeccionamiento y sistematización deliberada que actualmente esgrime.

De cartón pintado
Algunos ejemplos que grafican lo expuesto, claramente los podemos ver en la presentación de los índices falseados que permanentemente publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos ocultando la inflación que corroe diariamente los bolsillos de los asalariados; en la catarata de anuncios que rápidamente la realidad se encarga de diluir; en la presentación de los males que nos aquejan a los argentinos sin hacerse cargo de responsabilidad alguna de su parte después de 9 años de gobierno y sobre lo que asume el rol de víctima de extrañas confabulaciones golpistas; en el pago de la deuda externa ilegítima al que eufemísticamente le llama “desendeudamiento”; en el pago de una asignación por hijo totalmente devaluada y arrancada a la fuerza por la lucha popular; en el sistema jubilatorio estatizado pero con base en los mismos mecanismos perversos que lo llevaron a entregarlo al sistema especulativo de las AFJP; a una estatización sui generis de YPF luego de haber sido junto a su entonces esposo principales impulsores de la privatización y el desguace; en el uso casi promiscuo de la bandera de los derechos humanos cuando a su vez hace sancionar una ley antiterrorista como elemento de control social que profundiza la criminalización de las luchas populares con más de 4.000 procesados; en la presentación de pretendidas fuerzas armadas modernas y democráticas cuando en realidad las ha convertido en simples fuerzas policiales puestas de taparrabos al servicio del apaciguamiento de cuanta tropelía provocada por los diferentes imperialismos, dejando al país en condiciones de virtual indefensión, etc., etc., etc. (podríamos analizar decenas de medias verdades vueltas en dobles mentiras en todos los órdenes: economía, política, historia).
También y como cosa novedosa el cristino-kirchnerismo, bajo el autodenominado modelo “nacional y popular”, ha encarado la reinterpretación de los hechos históricos acomodándolos a la ocasión (hasta creó un Instituto de revisionismo histórico con la dirección de Pacho O’Donnell). Parece inclusive que, desde su punto de vista, antes del 2003 solo existía la oscuridad, a lo sumo una protohistoria cuyos hechos vienen a rescatar y a interpretar. El relato hasta tiene rasgos religiosos con pretensiones de modelo fundacional (“Por eso decía que era necesario profundizar ese trabajo de recuperación de dignidad nacional, comenzado el 25 de mayo de 2003” -fragmento del discurso en conmemoración de la Independencia).
Una mega construcción desde lo publicitario-comunicativo intenta ser el vehículo adecuado para penetrar un mensaje masivo de falsa epopeya. El uso indiscriminado de los medios de comunicación, la cadena nacional, el montaje -a fuerza de la dilapidación de ingentes recursos- de espectaculares eventos artísticos culturales (¿?) abonan la intención de imponer en la conciencia colectiva el concepto de que asistimos a una suerte de “revolución imaginaria”, al decir de Jorge Asís.
¿Y la esencia?
¿Toda esta parafernalia discursiva es un invento caprichoso o tiene algún otro fundamento?. En realidad todo indica que los Kirchner, pero sobre todo la Presidenta (así gusta designarse) es una seguidora fiel de los postulados denominados posmarxistas que encarna principalmente el politólogo Ernesto Laclau, quien pretende darle entidad política estructurada a lo que llama “populismo”.
Esta teoría funciona tal cual caballo de Troya, mostrando un aspecto exterior revestido de supuestas posibilidades de libertades, realizaciones y felicidades, cuando el interior está conformado de esencias profundamente conservadoras del status quo y portadoras de encadenamientos, dependencia y frustraciones. Laclau juega con apariencia de superación de las teorías posmodernas, pero comparte con ellas varios de sus postulados para, finalmente, concluir dentro de los límites del modo de producción capitalista de una “democracia plural y radicalizada” , donde se combinan los mecanismos de mercado y la intervención del estado, éste como si fuese un árbitro.
Básicamente sus postulados devienen del estructuralismo e indican en común la imposibilidad de concebir la realidad como un todo, que ésta es fragmentaria y relativa, lo cual implica el impedimento de establecer centralidades. La objetividad de la realidad social no puede asirse ni es única, es construida desde lo discursivo.
Estas elucubraciones son derivaciones, quizá tergiversadas, de la teoría semiótica de Ferdinand de Saussure, de donde se desprenden dos consecuencias en referencia al análisis del lenguaje: 1º, que el signo lingüístico es arbitrario (la relación entre significante y significado es cultural) y 2º, que su valor es diferencial (adquiere significación en referencia a lo que no es). Llevado al campo de las realidades sociales, ellas serían construidas desde lo lingüístico por lo cual, y a consecuencia de la arbitrariedad de la relación entre significante y significado, se conforma un círculo vicioso de la cual no se puede salir. Entonces, se habla de “significantes vacíos” que se van llenando de forma contingente y que se articulan desde el discurso: si bien para esta corriente de pensamiento la realidad social es un hecho existente, ella adquiere significación política en cuanto es interpretada y articulada por quien tiene capacidad de conducción.
Mientras que los seguidores del posmodernismo sostienen que a lo sumo se pueden pergeñar luchas individuales por demandas concretas desde las diferentes identidades culturales (de género, raciales, ecológicas, ambientales, etc.), y por lo tanto sin sujeto central desde lo ontológico, el posmarxismo de Laclau en una vuelta de tuerca (coincidiendo si bien en que la realidad es fragmentaria y que las identidades son contingentes) se propone rescatar un nuevo tipo de sujeto, este es el “líder populista”, quien será el que tiene el papel de articular las demandas sociales insatisfechas originadas en las diferentes categorías identitarias. Este “líder populista” es el que logrará la hegemonía (en el sentido posgramsciano –pobre Gramsci que lo despanzurran, perdón, “decontruyen”- dejando la forma sin la esencia) del orden comunitario, satisfaciendo las demandas en un plano de equivalencias desde significantes aglutinantes de amplios sectores sociales que, reconociendo las diferentes identidades, en base a esta articulación tendría algún viso de universalidad.
Los teóricos posmarxistas (en consecuencia los prácticos también como Cristina) se mueven en el ámbito de los valores -”igualdad” y “libertad”- de la democracia liberal, en la imposibilidad de cambios sustanciales.
Ni trabajadores, ni peronistas: posmarxistas
Del partido del cual proviene Cristina, el Justicialismo (algunos diferencian del peronismo, sobre todo aquellos sectores que provienen del movimiento obrero), vale decir que en su génesis experimentó las influencias de los grandes movimientos de masas de principio del siglo 20 que coronaron, primero con la revolución socialista en la ex URSS y luego en China, en gobiernos de nuevo tipo, llevando a la práctica los postulados teóricos del marxismo, ello con diverso grado de desarrollo y que significaron en los hechos y en su momento un durísimo golpe al capitalismo en lo que era 1/3 de la humanidad.
Si bien en su conformación originaria se dan características particulares referidas al momento histórico y al contexto mundial, lo cierto es que en esencia este movimiento policlasista devino en un partido dirigido por sectores de burguesía nacional en fuerte alianza con la clase obrera. Es en esa época que en el país se expande exponencialmente la industria nacional (aunque de carácter liviano), los trabajadores alcanzan una participación en la distribución del PBI desconocido hasta entonces y se desarrolla el concepto de “tercera posición” a nivel político con consecuencias en la ubicación del país en el concierto de las naciones.
En este curso de acontecimientos se consolidaron derechos laborales como hasta ese momento no se había dado en ningún país de América, a su vez generando la estructuración de un poderoso movimiento obrero basado en delegados de fábrica que –entre otros aspectos- más tarde permitió sobrellevar la dura lucha por la resistencia en épocas de la dictadura de la fusiladora. En la confluencia entre esta burguesía nacional y el movimiento obrero, la dirección burguesa del peronismo estableció una relación de subordinación de la clase obrera, no obstante esta clase operaba con importancia tal que el peronismo no puede ser concebido sin ella, se decía –ahora no pasa de susurro- que el movimiento obrero era la “columna vertebral del justicialismo”.
Esta afirmación -debido a la evolución de la burguesía dominante en el justicialismo en dirección a asociarse en negocios vinculados con capitales imperialistas- hace tiempo que en todo caso es una manifestación vacía, por si alguno aún se atreve a pronunciarla.
Lo dicho tiene consecuencias prácticas: unas semanas atrás, en el programa “Palabras más, Palabras menos” que se emite por TN, el periodista Ernesto Tenembaum fue arrinconando a su entrevistado, Juan Carlos Smith (secretario Gral. del Sindicato de Dragado y Balizamiento, integrante del sector moyanista), inquiriéndolo sobre cuál había sido la causa real y de fondo de que los hasta ayer aliados, hoy se hayan convertido en los peores enemigos. Smith finalmente respondió que para el gobierno el movimiento obrero “ha perdido centralidad” siendo reemplazado por otros actores, como los jóvenes, La Cámpora, etc.
Smith ha dado en el clavo, pocas veces una respuesta más justa. Más allá de lo que signifique Moyano como burócrata sindical, lo cierto es que su fuerza depende de poder expresar los intereses de los trabajadores, especialmente de los camioneros. Moyano no es puesto por Cristina en la vereda de enfrente por sus presuntos negocios con fondos de la Obra Social o por sus lazos empresariales con Covelia, sino que lo hace cuando sale a expresar los intereses obreros: ganancias, asignaciones familiares, etc. Justamente esto de expresar (aún tibiamente) los intereses de los trabajadores, es lo que hizo que cientos de miles en todas las latitudes del país vieran con simpatía la marcha del 27 de junio.
Muchos concurrieron más allá de sus pertenencias. Inclusive se escuchaba: “Todos sabemos lo que es Moyano, pero en ésta tiene razón.”
Cristina, en tanto, es fiel a los postulados de que la realidad es la que ella pone de manifiesto a través de su liderazgo popular bajo el amparo de los “significantes vacíos” que va llenando y “articulando” de manera “equivalencial”. Lo que ella no significa es perturbador (o no existe) y se combate. Al no poder finalmente cooptar, ha decidido alentar una nueva fractura de la CGT, así como lo hizo con la CTA, con la UCR y lo intenta también con la FUA. Paradojalmente lo hace de la mano de los que en materia sindical fueron los adalides de las privatizaciones en la era menemista: los gordos de la CGT.
No es menor recordar que en aquella época, que los adalides del modelo “Nac. & Pop” dicen aborrecer calificándola de neoliberal, se había conformado la llamada Mesa de Enlace constituida por el Movimiento de Trabajadores Argentinos (integrado por el Sindicato de Camioneros, la UTA y Judiciales), el Congreso de Trabajadores Argentinos (luego CTA) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Este centro coordinador constituyó la principal oposición en lucha al entreguista gobierno de Carlos Menem, justo cuando Néstor Kirchner -gobernador de Santa Cruz, por el contrario, decía que era el mejor presidente desde Perón.
No es demasiado difícil hilvanar –por otra parte- que Gerardo Martínez (UOCRA), que se ha reunido con la presidenta en evidente aval a ese grupo, era uno de esos gordos de la CGT menemista (sucesor de Antonio Cassia al frente de ella) y que es el mismo que está denunciado por organismos de derechos humanos de ser integrante de los agentes de inteligencia del Batallón 601.
La terca realidad se impone
Cristina –más allá de las características de personalidad que deberán en todo caso ser abordadas por los profesionales de las ciencias médicas que correspondan- pertenece a una clase que desde lo económico se encuentra fuertemente encadenada al capital imperialista, aunque no esencialmente yanqui (lo indica la cada vez más fuerte penetración extranjera, sobre todo china). Desde lo político adscribe al posmarxismo, donde las posibilidades (siempre hablan de lo posible) se mueven dentro de los márgenes que el capitalismo de la democracia liberal establece. Por lo tanto no es de esperar ninguna acción emancipadora real, su fuerza de sustento son los mismos sectores que oprimen al pueblo. Su retórica progresista termina en el momento en que la realidad objetiva se impone.
El gobierno cristinista no carece de cierto tipo de importantes iniciativas políticas, hasta es capaz de promover determinadas medidas que puede presentar aparatosamente como grandes avances democráticos –inclusive algunos pueden serlo, así lo ha hecho por ejemplo con algunas de las cuestiones de género- en beneficio de la sociedad.
No obstante lo dicho, lo que jamás admitirá será la disputa en el mando del capital. Por eso es lógico que no sólo no impulse ni hable de la participación de las inmensas ganancias con los trabajadores que los sectores concentrados han percibido fabulosamente (la misma presidenta ha reconocido que la han levantado “a palas”), aún siendo ello un mandato ínsito en la Constitución Nacional. Por el contrario, persiste en cobrar impuestos por este concepto sobre los salarios que apenas sobrepasan el límite de la canasta familiar. Esa es la causa principal por la que los acuerdos con sectores representativos de los trabajadores son siempre tramposos y nunca en dirección a cuestionar por ejemplo la inmensa concentración económica.
Ello es de esencia, porque si hay algo en el capitalismo que contiene una contradicción que es de su propia naturaleza, es la que se da producto del trabajo asalariado con el apoderamiento de la plusvalía, necesario elemento de acumulación cuya percepción ha fluido masivamente desde los países expoliados hacia las potencias denominadas centrales, dejando pingues beneficios a una burguesía que intermedia en los negocios a costa del saqueo de su propio país.
Cabe concluir entonces que la verdad de la realidad tarde o temprano, como siempre, se impondrá de la mano del pueblo, que en eso el argentino tiene amplia experiencia acumulada. Esta realidad hará caer la fachada de cartón sobre la que está montada la escena. En el desentrañamiento de esa realidad debemos estar vinculados todos los sectores que mínimamente estemos comprometidos en los grandes destinos de la patria, por un país que no sea llevado detrás de los cantos de sirena de los poderosos del mundo ni de los lacayos que le hacen coro, por una verdadera y real independencia. Por un país justo, federal, integrado y soberano.

jueves, 30 de agosto de 2012

LA DROGA: UN DRAMA QUE AFECTA A LA JUVENTUD


Un drama que afecta a miles de pibes
Sobre la despenalización de la droga
escribe Gerardo Cambio

Mucho se viene discutiendo sobre la despenalización del consumo de droga a partir de una serie de proyectos de ley de distintos diputados y del impulso que sectores del gobierno kirchnerista le dieron al tema.
Lo primero que habría que definir para discutir este tema es qué posición se tiene ante las drogas. Los comunistas revolucionarios pensamos que tanto la droga como el alcohol hacen estragos entre los jóvenes. Históricamente las clases dominantes los han utilizado para desviar y dividir la lucha juvenil, para que no nos rebelemos frente a las injusticias que vivimos. Por esta razón la Juventud Comunista Revolucionaria está en contra de la droga.
En todos estos años los sufrimientos de los jóvenes se han agravado con política kirchnerista. Para muestra basta un botón dice el dicho, en el tema educativo un reciente informe de la Unesco asegura que sólo 31 de cada 100 chicos que empiezan la primaria terminan el secundario, por esa y otras razones ya son 993.000 los jóvenes de 14 a 25 años que no estudian ni trabajan.
Mientras el gobierno y el conjunto de las clases dominantes tienen esta política de exclusión y explotación de la juventud, al mismo tiempo fomentan la vida “fácil”, el individualismo, la falta de solidaridad, y la “cultura del reviente”, naturalizan el alcohol y la droga como parte de nuestra vida cotidiana y como factores necesarios para la diversión o para poder soportar la vida que tenemos.
El gobierno K y la droga
Los K en estos casi diez años de gobierno han profundizado la dependencia del imperialismo y el latifundio en nuestro país, pero también, han transformado a la Argentina de un país de tránsito a un país de consumo de droga.
La masificación del paco –que se elabora con los desecho de la cocaína– muestra que se han instalado una importante cantidad de “cocinas” donde se fabrica y procesa la droga. Han dado vía libre a la importación de efedrina –se utiliza para la fabricación de cocaína–, que ha ingresado a nuestro país en cantidades siderales.
En todos estos años han salido a la luz una serie de hechos que vinculan al gobierno con el narcotráfico. Se conoció que durante el gobierno de Néstor Kirchner existió una línea área que hacía la ruta Tacna (Perú)–Córdoba(Argentina)– Madrid (España) con una inusual frecuencia. La empresa Southern Winds era una pantalla a través de la cual llevaban droga a España. El triple crimen donde fue asesinado Forza junto a dos de sus compañeros, hizo emerger que estos “empresarios farmacéuticos” ligados al tráfico de efedrina fueron financistas de la campaña electoral de Cristina Kirchner. Vale recordar que la empresa Conarpesa, implicada en uno de los mayores allanamientos de droga de nuestro país (operativo langostino), había sido financista de la campaña de Néstor Kirchner en 2003. También el gobierno tomó medidas que beneficiaron de hecho a los narcotraficantes, como el blanqueo de capitales que les permitió declarar millones de pesos sin que nadie les preguntara acerca de los orígenes de esos fondos.
¿Quiere el gobierno combatir la droga y a los narcos despenalizando?
Estamos en contra de la actual Ley 23.737 (Ley de estupefacientes) porque no toma a la droga como una enfermedad social sino como un delito. La ley mezcla el consumo con la comercialización y pone como solución primordial para el consumo la represión.
Somos claros: estamos en contra de que se penalice a cualquiera –y particularmente a cualquier joven– que consuma, porque la droga es una enfermedad social. Pero no acordamos con los proyectos de ley que están circulando. Porque en primer lugar nos quieren llevar a un debate falso. Si quisieran resolver el problema de los jóvenes con adicciones, ¿por qué no toman medidas inmediatas? ¿Por qué no aumentan el presupuesto del Sedronar para crear más centros de recuperación? En lugar de eso se concentran en discutir el gramaje, es decir la cantidad de droga con la que una persona puede circular y que determinaría si es para uso personal o para vender. Hecho que hace pensar que va aumentar el tráfico en pequeñas cantidades, miles de pequeños vendedores podrían circular libremente. ¿No será entonces que pretenden masificar aún más el consumo? Mientras las políticas dominantes como la del kirchnerismo sea favorecer el narcotráfico y el fomento de la droga en la juventud, la despenalización lisa y llana no va a mejorar el problema de los jóvenes sino que va a beneficiar a los narcotraficantes. Se necesitan leyes integrales que tomen a la droga como una enfermedad social y que contemplen medidas, sanitarias, educativas y sociales para poder darles una salida a esos pibes. No leyes que partan del “derecho” y la “libertad” que tienen los individuos para drogarse tranquilos. Y se necesita combatir verdaderamente al narcotráfico.
Por otro lado, es falso el argumento de que con la despenalización no van a encanar más a los pibes. En primer lugar porque el narcotráfico está íntimamente ligado a la corrupción policial. Y porque además en este país te encanan y te cagan a palos por portación de cara, por ser pobre o por ser joven. Y eso no va a cambiar mientras este Estado podrido siga en pie.
De fondo el problema más grave es que este tipo de leyes van en camino a la legalización de la droga.
La legalización: ¿A quién le conviene?
Hay muchos sectores progresistas, e incluso de izquierda, que plantean la legalización de la droga. Algunos son más cuidadosos y sólo hablan de la marihuana fomentando la teoría de drogas blandas y drogas duras. Un mito hecho a la medida del fomento del consumo de marihuana, principal puerta de entrada de los jóvenes a otras drogas.
Pero no sólo en organizaciones políticas, sino también estas ideas han enraizado en muchos jóvenes. Se escuchan argumentos tales como: “Si se legaliza no va a haber bandas que la controlen, por lo que los narcos perderían su negocio”, “van a tener que pagar impuestos que hoy evaden ganando millones”, “el Estado va a poder controlar”, “cada uno va a poder plantar libremente y no habrá más negocio”, entre otros.
Pero en un mundo donde domina la concentración monopólica, y donde los países son controlados por unos pocos monopolios imperialistas y grandes terratenientes ¿Por qué va a ser diferente en el terreno de la droga? Así es hoy la realidad en otros rubros: ¿Cuántos laboratorios extranjeros controlan los psicofármacos? ¿Cuántos controlan el tabaco libre? Tomemos el caso del juego –que antes era ilegal–, después de su legalización ¿se masificó o disminuyó? Su legalización trajo más jugadores, y sus ganancias hoy son mayores a las de antes. ¿Por qué va a ser distinto con la droga?
Por otro lado, pedirle a este Estado que controle es como pedirle al lobo que cuide las ovejas. Son precisamente sectores de las instituciones del Estado como la policía y gendarmería, el poder judicial y político en los más altos cargos de donde se promueve, se trafica y se hacen los más grandes negociados con la droga.
La libertad…
Otro gran debate es el de la llamada “libertad” individual. Muchos dicen, y es la base ideológica de los proyectos legislativos: “Yo soy libre de drogarme mientras no moleste al otro”. El problema de ese razonamiento es que no parte de la realidad de un país con las desigualdades sociales que tenemos.
Es difícil, por no decir imposible, hablar de libertad en esta Argentina oprimida y dependiente. Vale preguntarse entonces ¿Cuál es la libertad de un joven trabajador superexplotado? ¿Cuál la de un desocupado? ¿Y la de un joven campesino u originario sin tierra que vive el desarraigo en las villas miseria de las ciudades? ¿Cuál es la libertad de las masas populares explotadas en nuestro país? ¿La de poder emborracharse y drogarse cuando quieran? Pero sobre todo, ¿De qué libertad se puede hablar para un pibe que está metido en la droga?, ¿Qué libertad puede tener ese joven que es esclavo de la adicción que generan las drogas? No podemos hablar de verdadera libertad para los oprimidos en esta sociedad, con este sistema.
Hay que luchar para que se tomen medidas contra la droga
El problema de la droga es grave, es uno de los principales –sino el principal– problemas de la juventud argentina. Por eso es imprescindible luchar para exigir que se tomen medidas laborales, sociales, jurídicas, sanitarias y educativas para sacar a los pibes de la droga. Exigir que se aumente considerablemente el presupuesto del Sedronar, para que se creen centenares de centros de atención gratuitos en todo el país para los jóvenes que quieran recuperarse, junto a otra serie de medidas. Pero al mismo tiempo hay que enfrentar a los narcotraficantes, y exigir que se los castigue.
No hay que dejarse engañar con medidas supuestamente “progresistas” que esconden en realidad una política profundamente reaccionaria que busca transformar a nuestro país en un fumadero de paco. El problema principal es que la droga y el alcohol se desarrollan entre las masas populares como uno de los instrumentos eficaces para su adormecimiento, como herramienta que facilita la profundización de la opresión. Tenemos que seguir luchando para terminar con esa lacra del sistema que es la droga. El camino para hacerlo es el camino de la lucha, el camino revolucionario.

DISCURSOS DE JACINTO ROLDÁN Y MANUEL RÍOS


Discursos de Manuel Ríos y 
Jacinto Roldán en Berazategui

El viernes 10 de agosto de 2012 se realizó un festejo por los 40 años de la Juventud Comunista Revolucionaria en la Sociedad de Fomento de Villa Olivero, localidad de Berazategui. 
Hablaron Manuel Ríos y Jacinto Roldán.
A continuación se transcriben sus discursos

Manuel Ríos
Amigos, amigas, camaradas, compañeros. En primer lugar agradecidos por la invitación, hemos venido en una delegación del Central a esta fiesta, como la denominan ustedes. Es una enorme alegría, porque son muy pocas las fuerzas y mucho menos las fuerzas juveniles que pueden pasar revista y mirarse hacia adentro e hinchar el pecho de orgullo como tenemos nosotros por estos 40 gloriosos años de la JCR. 40 años defendiendo el marxismo-leninismo-maoísmo, defendiendo esas las banderas bien en alto, luchando por la revolución, encabezando las luchas, fundidos con la clase obrera y nuestro pueblo, y a su vez también festejar el éxito que ha tenido la Juventud de la zona y el Partido en la campaña financiera 2012, llegando también nacionalmente, que nos deja en mejores condiciones para los desafíos que tenemos planteados.
El hecho de poder alcanzar estos objetivos, que hacen a nuestra historia y nuestra identidad, es muy importante para la reafirmación de nuestra independencia política y económica, porque a nosotros no nos condiciona nadie lo que decimos, a nosotros no nos banca nadie, ni los monopolios ni una embajada ni una empresa, nos sostienen y es un gran orgullo, los trabajadores y el pueblo, y eso nos garantiza una independencia política y ser siempre fieles a los objetivos de la clase obrera y el pueblo y de la juventud.
Si uno mira desde el punto de vista de los objetivos que hemos alcanzado, que atraviesan la situación política, hay dos cuestiones que son centrales. La primera es ubicar que lo que divide aguas en la Argentina es la crisis y en segundo lugar, como nosotros como fuerza tenemos ofensiva política contra el gobierno de CFK. ¿Por qué necesitamos tener ofensiva política? Porque este es un gobierno que es el principal responsable de la política de inflación, que licua los salarios de los trabajadores, que licua los planes sociales, que profundiza el hambre, que licua el poder adquisitivo de los salarios, de las becas, de los comedores, de los presupuestos. Con su política de permanente emisión de billetes con la maquinita de fabricar pesos, licuan el poder adquisitivo de los trabajadores y el pueblo y ahora lo hacen público y con orgullo para pagar la deuda ilegítima y fraudulenta de 13 mil millones de dólares que es lo que se han comprometido a pagar en el año 2012. Es decir que para eso tienen una política inflacionaria que recauda el estado con todos esos impuestos regresivos, que pagan más los que menos tienen en este país, recaudan más para poder pagar más deuda externa.
Y a la vez, practican un ajuste, que si uno mira bien de fondo hay bastante poca diferencia entre Cristina, Macri y Scioli, en la política de ajuste en relación al transporte, a los trenes, colectivos, subte, a los servicios como el gas, la luz, etc., que como paso acá en la Pcia. de Bs. As. lo llevó al gobernador Scioli a querer pagar el aguinaldo en cuatro cómodas cuotas. Es decir, son los responsables de la política de ajuste y de inflación que están pagando ya la clase obrera y el pueblo. El otro día un camarada del partido comentaba que estudiando el presupuesto aparece que por semana los comedores escolares dan 17 gramos de carne por chico. Ahí es donde ajustan, de forma criminal, contra el pueblo argentino. Pero tenemos un pueblo y una clase obrera que ha dado una gran lección de respuesta popular. Grandes luchas han enfrentado la política de ajuste y de inflación. Acá en la Pcia. de Bs. As. una gran lucha de los estatales ha podido abrirle la mano al gobierno de Scioli. Una unidad de estatales, de docentes, de los trabajadores que han podido derrotar la política del pago de aguinaldo en cuotas, que es un gran avance. Y ante cada profundización del ajuste, de la inflación, de los ajustes contra el pueblo aparece la respuesta popular.
Pero si uno mira la Argentina, las luchas van recorriendo a lo largo y ancho del país y ahí es donde aparece que es imposible entender la profundidad de las luchas de último período si no se tiene en cuenta la pimienta que le pone la juventud a la lucha de clases. Las luchas campesinas, estudiantiles, barriales, de las mujeres, y fundamentalmente en el movimiento obrero argentino va apareciendo una fuerza de avanzada, que es la juventud. Esa juventud va marcando grandes perspectivas, da grandes esperanzas a la lucha de clases, y en aquellos lugares donde se ha podido fundir y unirse ese empuje de los pibes combinado con la experiencia de los veteranos clasistas en las fábricas y en aquellas ramas que tienen un gran peso las mujeres en la producción, donde han podido unirse esos tres contingentes, para lo cual es fundamental la línea del partido y la juventud, se han podido alcanzar grandes objetivos y han sido derrotadas políticas que permiten la superexplotación laboral, los topes salariales y el trabajo en negro. Han sido luchas que han podido abrirle la mano, derrotar los planes, y generar grandes condiciones.
Si uno mira la lucha contra el trabajo en negro, como aquella en la que asesinaron a Mariano Ferreyra, hace no tanto tiempo (octubre o noviembre de 2009) que está esa foto de CFK con el gorrito de la Unión Ferroviaria, abrazando a Pedraza, diciendo “mostremos a todo el país, éste es el modelo sindical que necesita la argentina”. Me ponía a pensar la complicidad, que ha quedado blanco sobre negro, de este gobierno con esos jerarcas sindicales, que hoy están en el banquillo de los acusados, y ahí ubicar la responsabilidad del gobierno en el crimen de Mariano Ferreyra. Esa frase de CFK de que este es el modelo es para contraponer y confrontar con lo que fue el 2009 y la lucha de GM, de Male, de Bosch y la extraordinaria lucha de Terrabusi Kraft que en la oleada de la crisis de 2009, mostró un camino y un ejemplo que no solo vale para ese período, sino que tiene enseñanzas para adelante, en esta nueva oleada de la crisis, de cómo se debe enfrentar la crisis desde el punto de vista de la clase obrera y el pueblo argentino. Ahí está el modelo sindical de CFK, Pedraza, esas patotas asesinas y lo que ha podido trabajar el partido y la juventud, arraigando en la clase obrera, enfrentando la crisis y cuando se vino jugamos y pusimos absolutamente todo.
Decíamos esto de que el gobierno avanza en su política de ajuste, inflación y está la respuesta popular y de la juventud. Ahora se va conformando un escenario en el cual necesitamos que aparezca blanco sobre negro ésta política del gobierno, que a su vez tiene una perversa política de devaluación. Necesitamos denunciar esto, junto con denunciar a la oposición de derecha que se agazapa en un programa de devaluación y necesitamos poder desarrollar esas luchas populares, que vayan transformándose en una opción política, que ante la crisis muestre que existe una salida popular. Ese es uno de los grandes desafíos que tenemos planteados para el próximo período. Por lo tanto se nos presenta una situación en la que tenemos grandes condiciones, que tiene mucho que ver con los objetivos que alcanzamos de la colecta.
En primer lugar, porque somos la fuerza que puede unir a los distintos sectores populares que están en lucha, y estamos trabajando activamente para eso. Desde la juventud estamos trabajando para unir a la JCCC, a la FUA, a la Juventud de la CTA, a la juventud de FAA, empezamos a conversar con la Juventud Sindical, y los sectores juveniles que se expresan con gran arraigo en el peronismo. Vamos a unir a esas fuerzas para que en la calle y con la lucha, podamos enfrentar la política de este gobierno. Pero a su vez, vamos a luchar para poder levantar un programa, que sea una opción ante el ajuste y la inflación K y ante la oposición devaluadora, que demuestre que existe una salida popular a la crisis. Está claro que eso sólo no alcanza, sino que tenemos que poder elevar esas luchas al plano de la política. Acá se nos presenta un gran desafío y un gran objetivo, que es poder analizar, resumir y aprender de las mejores experiencias que ha desarrollado el partido y la juventud en la construcción de la herramienta que significa para nosotros el PTP. Un gran instrumento para poder abordar la realidad desde la política, para poder dar un gran salto en nuestro crecimiento, para poder arraigar en la cantidad de lugares que necesitamos arraigar y sobretodo, para poder enfrentar con la política del gobierno kirchnerista en el plano de la política.
Necesitamos poder unir la lucha económica a la lucha política, alcanzando los objetivos de tener una herramienta legal, que para nosotros es condición para poder reagrupar las fuerzas y enfrentar al gobierno también en el terreno electoral, porque hay algo que dejamos bien en claro, que ya dijo Otto: jamás vamos a renunciar ante ese estatuto de partidos políticos fascista que tiene este estado al programa revolucionario que ha levantado el PCR desde su fundación, por eso necesitamos construir una herramienta legal, para jugar en el terreno electoral, para poder seguir trabajando con las perspectivas revolucionarias de fondo por las que nació nuestro partido y por las que nació también nuestra querida juventud hace 40 años.
Para finalizar, volver a compartir la alegría y la satisfacción de esta actividad, y plantearnos un gran objetivo que tenemos por delante, que es cómo las luchas que se vienen dando en curso y el papel que viene jugando una juventud que está muy a la ofensiva, la llevamos al comunismo y la llevamos a la lucha por la revolución. No es una tarea sencilla, es una tarea compleja. Pero entiendo que es totalmente posible, porque la revolución en la argentina no solo es una necesidad, sino que hay que transformarlo en una posibilidad. Y eso depende de que nosotros tengamos audacia en ofrecer con orgullo nuestro partido, nuestra juventud, e incorporar a nuestras filas a los más destacados combatientes juveniles del movimiento obrero, el campesinado, de los barrios, en la lucha de las mujeres, en la universidad, en los secundarios, para poder engrosar las filas de esta gloriosa JCR, con un objetivo central: arraigar en los centros de concentración del movimiento obrero. Porque esta situación política también es una cuestión de tiempos y lo que va a ser decisivo es si hemos arraigado en los centros decisivos de concentración, para que cuando la situación política tienda a un desemboque, estemos con la fuerza necesaria, en el momento necesario y en el lugar que tenemos que estar. Por eso invitamos a todos los jóvenes presentes hoy a sumarse a esta gloriosa JCR, que como dijimos en nuestro acto nacional en La Plata, hace 40 años nacimos con el objetivo, aprendiendo de los mártires que dieron su vida por la formación de la juventud y su objetivo histórico, la lucha por la revolución por la cual nacimos hace 40 años y se lo debemos a los mártires que con su silencio derrotaron al enemigo, se lo debemos a que gracias a ese silencio hoy seguimos luchando todos los días por la revolución y se lo debemos también a nuestro partido que en un momento histórico político definió la creación y el desarrollo de un juventud para poder llevar a los jóvenes combatientes populares, con las formas propias que tiene cada generación de la juventud, a la lucha por la revolución.
Felicitaciones camaradas de la JCR y del partido de QBV por los objetivos alcanzados en la colecta, por este acto y que viva la JCR y el PCR.

Jacinto Roldan
Un saludo a todas las compañeras y compañeros presentes, en primer lugar saludar a los amigos y amigas de otras fuerzas políticas que nos acompañan, en este acto de la JCR de QBV por los 40 años de vida de la JCR. Esta juventud que viene de realizar un gran acto nacional el 26 de mayo pasado. Estos actos grafican lo que dijimos en el Luna Park en el 40 aniversario de nuestro partido: ¡El comunismo existe en la argentina y ese es nuestro mayor orgullo!
Nacimos en 1968 encabezando la lucha contra la dictadura de Onganía y con un objetivo grande: que la clase obrera y el pueblo argentino puedan decidir que se produce, como se produce y como se distribuye lo que se produce. Nacimos soñando con la revolución, y ese objetivo sigue vigente. En 1972 se formó la Juventud Comunista Revolucionaria. Durante todos estos años hemos forjado una línea que nos permitió ser impulsores del avance del movimiento obrero, campesino, estudiantil y popular.
Desde nuestro nacimiento fuimos profundamente antiimperialistas; antiyanquis siempre. Nuestra primer movilización fue en repudio a la CIA, por el asesinato del Che Guevara,  acá está presente el cro. Mariano Sánchez que organizó un piquete en repudio a la CIA y el imperialismo yanqui. En la década del 70 denunciamos y enfrentamos  al socialimperialismo ruso, por eso nos asesinaron, y en el 79 señalamos que China había cambiado de color. Y hoy esa China imperialista es la que ha penetrado en Argentina. Tomamos partido en medio de la dictadura fascista en defensa de nuestras islas Malvinas enfrentando al imperialismo ingles en 1982. En el 2006 nos movilizamos para repudiar la presencia de Bush en Mar del Plata, ahí golpeamos junto con el kirchnerismo. Y este dos de abril marchamos a la embajada inglesa denunciando la invasión de Malvinas, a la que han convertido en una base militar para los tiempos que se avecinan en el mundo. El gobierno del imperialismo inglés se escandalizó y nos acusaron de violentos, con el consentimiento del kirchnerismo. ¡Que caraduras Cameron- Primer Ministro Inglés- y el kirchnerismo!.
Como se ha dicho somos un partido y una juventud que existe en todo el país, desde Jujuy a Tierra del fuego, desde la Cordillera hasta el Atlántico, desde los originarios del Impenetrable del Chaco hasta los obreros de las grandes ciudades. Con el esfuerzo de miles de militantes aprendimos de las luchas, del ejemplo del Cordobazo y de las puebladas del 70, así como también del Argentinazo de 2001. Así fuimos forjando nuestro boceto insurreccional, que se completó con la rebelión agraria, donde lo esencial fueron las masas del campo ocupando todas las rutas del país, porque sin las masas del campo es imposible que triunfe la revolución en la Argentina. Tenemos raíces, el desafío es pasar en limpio el boceto que trazaron las masas de nuestro país, multiplicar nuestras raíces y reagrupar fuerzas para avanzar por el camino que nos aproxime a la revolución.
No venimos de un periodo fácil, a comienzos de los 90 el mundo estaba encandilado por Francis Fukuyama, teórico que señalaba que con el restablecimiento de las relaciones de producción capitalistas en Rusia, China y demás países socialistas, se mostraba el fracaso del comunismo, del marxismo y se proclamaba la victoria final del capitalismo. Anunciaban el fin de la lucha de clases. Es decir que la democracia capitalista liberal se había impuesto para siempre. En esa década comenzó una gran campaña anticomunista y antiobrera impulsada por los imperialistas y revisionistas del marxismo por todo el mundo. Propagandizaban el fracaso de Marx, Lenin y Mao. Nosotros alzamos nuestra voz en el 79 cuando advertimos la restauración capitalista en la China de Mao Tsetung y dijimos que no fue fracaso sino derrota. Mantuvimos en alto las banderas del Marxismo Leninismo Maoísmo y hasta ahora esas banderas no las arriamos ni las traicionamos. Y decimos;  como se va a hablar de fracaso  si las revoluciones triunfantes en Rusia, China y Cuba demostraron que era posible terminar con el hambre, la desnutrición, el analfabetismo, la opresión de la mujer; que era posible resolver el techo, la salud, la educación  para miles de millones de personas. Y demostró que no hay ninguna rama de la técnica la ciencia y el arte que no puedan dominar los obreros  y los campesinos pobres si conquistan el poder, porque sin ello es imposible. Esto que estoy diciendo lo vimos en vivo, y en la lucha por el poder del proletariado ruso encabezado por Lenin y el chino por Mao, fueron derrotados por la burguesía. Mao nos ayudó a entender que luego de la conquista del poder por la clase obrera la lucha de clases sigue. La lucha de clases no termina con el triunfo de la revolución, la lucha de clases continúa, en otras condiciones, bajo la dictadura del proletariado, pero continúa. Y en los países socialistas se impuso el triunfo de la contrarrevolución. Y la burguesía volvió al poder. Lo que hubo fue derrota y no fracaso.
A partir de allí la ofensiva anticomunista fue feroz en todo el mundo. Nos arrancaron conquistas por las que habíamos luchado muchos años. Y la clase obrera retrocedió. Montados en una feroz superexplotación, los imperialismos y los monopolios, sacaron ganancias fabulosas que están en la base de la crisis que hoy vivimos. Los que daban por muerto la lucha de clases se equivocaron, subestimaron el odio que se iba generando en las masas explotadas de todo el mundo. Y ahora, cuando estalló la crisis más grande del capitalismo que se haya conocido y quedó al desnudo la podredumbre del sistema capitalista, el odio acumulado se convirtió en rebelión. Entonces vivimos con toda la alegría las puebladas en el norte de África y la rebelión de los países árabes, la lucha del pueblo griego, de los indignados en Europa y las luchas obreras en China y en todas ellas la juventud estuvo a la cabeza. Grandes luchas que enfrentan el ajuste y buscan caminos para que la crisis no se descargue sobre sus espaldas.
Ustedes, esta juventud, son parte de los millones de jóvenes que luchan en todo el mundo. Y como decía Mao, para juzgar si un joven es revolucionario solo hay un criterio, ver si está dispuesto a integrarse y se integra en la práctica con las grandes masas obreras y campesinas. Ustedes los jóvenes son una generación que saltó a la lucha con el argentinazo, la rebelión agraria, la lucha de Kraft, lucha heroica que puso a la clase obrera en el centro de la escena política argentina y mostró el camino para frenar los despidos y el ajuste. En todas esas grandes luchas, en las fábricas, en la sed de tierras por trabajo digno, por salud y educación, los jóvenes jugaron un papel clave. Han estado en la primer trinchera.
Esta es una generación que se va formando al calor de grandes luchas. Desde encabezarlas con una justa política de frente único tenemos que saber utilizar todas las herramientas que van forjando las masas para enfrentar el ajuste: la huelga, los piquetes, las tomas, la ocupaciones, y también la elecciones, por eso es tan importante la pelea por la personería del PTP, para que no volvamos a ir desarmados a las elecciones de 2013 y para avanzar en el reagrupamiento de las fuerzas populares, patrióticas y democráticas. En el camino de acumular fuerzas revolucionarias y de prepararnos y preparar a las masas en una salida que, más tarde o más temprano, será la revolución triunfante a través de la insurrección armada para terminar con el sufrimiento de las masas de nuestro país.
Lenin decía que cada generación llegaba a la lucha revolucionaria y al comunismo de una forma distinta. Eso es cierto, el mundo cambia, los tiempos son distintos y para eso no hay recetas. Por eso, uno les puede decir a los jóvenes que no crean en los viejos que “se las saben todas”, y mucho menos tomen el ejemplo de los jóvenes que aparecen cansados y envejecidos a los treinta años y se reducen a ser observadores pasivos de la realidad.
Necesitamos una juventud y un partido con organismos y militantes que sean artífices activos para los cambios necesarios, y tenemos que formar una juventud y un partido donde sus militantes sean capaces, como decía el Che, de: “sentir en lo más  profundo cualquier injusticia cometida por cualquiera,  contra cualquiera, en cualquier parte del mundo, pues es la cualidad más linda de un revolucionario”.
Los que hoy somos veteranos aprendimos de los que nos precedieron y para las nuevas generaciones no tenemos una receta,  tenemos un legado. Hemos avanzado en la integración del marxismo leninismo maoísmo con la revolución argentina y hemos ido comprobando esa línea en la práctica de la lucha revolucionaria. Ustedes, la JCR, seguramente tomaran ese legado y lucharan mejor que nosotros y a la cabeza de la clase obrera y el pueblo escribirán las páginas que aún están en blanco de la revolución en la Argentina.

miércoles, 22 de agosto de 2012

LA CRISIS MUNDIAL Y LA Pcia. de Bs.As.
AGOSTO DE 2012 - JORGE SMITH